Durante años, la inteligencia artificial se ha contado como algo lejano: laboratorios, grandes empresas, presupuestos que el tercer sector no tiene. Pero la realidad es más sencilla y más cercana: las herramientas que muchas entidades ya usan a diario —Word, Excel, Outlook, Teams, SharePoint— llevan meses incorporando IA de serie. La pregunta ya no es «¿deberíamos empezar a mirar esto?», sino «¿sabemos que ya lo tenemos a mano?».

Qué es realmente «la IA de Microsoft» (no es solo Copilot)

Cuando se habla de «Copilot», conviene aclarar de qué estamos hablando en realidad, porque suele generar confusión. Copilot no es una aplicación aislada que se activa y ya está: es un asistente de inteligencia artificial que se apoya en todo el entorno de Microsoft 365 que muchas entidades ya tienen contratado:

  • SharePoint, donde se guardan y organizan los documentos de la entidad.
  • Teams, donde se comunica el equipo y se hacen las reuniones.
  • Outlook, el correo.
  • OneDrive, el almacenamiento de archivos.

Copilot es capaz de resumir una reunión, redactar un borrador de acta o responder a un correo precisamente porque tiene acceso a toda esa información ya organizada en esas mismas herramientas — no funciona «a ciegas», funciona porque conoce el contexto de vuestros documentos, conversaciones y correos. Por eso el paso real no es «instalad Copilot» de golpe, sino: aseguraos primero de que vuestro SharePoint y vuestros documentos están mínimamente organizados y de que el equipo usa Teams y Outlook con cierto orden — y entonces la IA empieza a aportar de verdad. Sin esa base, tiene mucho menos con lo que trabajar.

mapa visual simple del ecosistema Microsoft 365 (SharePoint, Teams, Outlook, OneDrive) con Copilot en el centro, para reforzar la idea de

Un ejemplo real de lo que puede lograr

No hace falta irse muy lejos para ver resultados concretos. En una consultora del ámbito social se activó este asistente para toda la plantilla a la vez —no solo para dirección ni para un departamento piloto— y, en la primera semana, el uso de la herramienta creció un 51%, mientras que más de 6 de cada 10 personas del equipo empezaron a ahorrar entre una y cinco horas al día en tareas repetitivas.

Ese último dato es el que más importa: no habla de cuánta gente «tiene acceso» a una herramienta nueva, sino de cuánto tiempo real se recupera para dedicarlo a lo que de verdad requiere criterio humano. Para una entidad pequeña, donde cada persona hace de varias cosas a la vez, una o dos horas al día recuperadas no es un detalle menor.

Qué significa esto en el día a día de una entidad pequeña

Nada espectacular, y ahí está la clave:

  • Redactar un primer borrador de acta a partir de las notas de una reunión.
  • Resumir un informe largo de subvención antes de repartir tareas al equipo.
  • Preparar una primera respuesta a un correo repetitivo, para que la persona solo tenga que revisar y matizar.

Ninguna de estas tareas sustituye el criterio humano. Lo que hacen es quitar el primer 20% del trabajo —la hoja en blanco— para dedicar el tiempo a lo que importa: las personas.

El mismo cambio de mirada aplica a la automatización de procesos: recordatorios de renovación de socios, formularios de inscripción, reparto de correos por temática. Procesos pequeños y repetitivos que una automatización sencilla resuelve en segundo plano.

Mini-diagrama

Así acompañamos esta transformación desde DigitalizaciONG

Este tipo de evolución —organizar la información, aprovechar las herramientas que ya se tienen contratadas y, cuando la entidad esté lista, incorporar la inteligencia artificial sin miedo ni gasto añadido— es exactamente el trabajo que hacemos desde el área de transformación digital de DigitalizaciONG. No hablamos en abstracto: a lo largo de estos años hemos acompañado a entidades sociales en pasos muy concretos, entre otros:

  • Auditorías y diagnósticos de transformación digital, para saber exactamente por dónde empezar.
  • Desarrollo de aplicaciones de gestión dentro de Microsoft 365 (Microsoft Lists, Power Apps, Power Automate), a medida de cada entidad.
  • Configuración y ordenamiento de la infraestructura tecnológica (Tenant M365, integración con Google Workspace), la base sin la cual la IA no tiene con qué trabajar.
  • Formación, desde el manejo básico de M365 hasta sesiones específicas de IA, Power Automate o ciberseguridad.
  • Planes de seguridad de la información, cada vez más necesarios a medida que se digitalizan más procesos.
  • Desarrollo web, SharePoint y presencia digital (sitio web + redes sociales), y planes de comunicación y marketing digital.

No se trata de que todas las entidades sociales adopten IA de golpe, sino de acompañar a cada una, a su ritmo, a dar los pasos que le tocan. Y esto es solo el principio: ahora mismo estamos ampliando y renovando nuestro catálogo de servicios y productos digitales, para poder ofrecer un acompañamiento todavía más completo a las entidades del tercer sector. Iremos contando más sobre esto en próximas ediciones del boletín.

Esperamos tu consulta hoy , aquí digitalizaciong@Fundacionesplai.org o empieza por nuestro diagnóstico digital para ver primero en qué punto está tu entidad.

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