Más reconocimiento, más financiación… y más exigencia digital para el Tercer Sector

Esta semana el Tercer Sector ha recibido dos noticias que, a primera vista, parecen ir por caminos distintos: por un lado, el reconocimiento institucional; por otro, la financiación autonómica. Pero si las miramos juntas, cuentan la misma historia — y es una que tiene mucho que ver con la transformación digital.

Un reconocimiento histórico, con letra pequeña digital

El Consejo de Ministros ha aprobado el Real Decreto que regula el régimen jurídico de las entidades del Tercer Sector de Acción Social colaboradoras de la Administración General del Estado. La Plataforma del Tercer Sector, que representa a cerca de 28.000 entidades, lo ha celebrado como una reivindicación histórica: culmina años de trabajo desde 2018 y desarrolla una previsión de la Ley del Tercer Sector de 2015.

Pero conviene mirar los requisitos, no solo el titular. Para obtener y conservar la condición de entidad colaboradora, el Real Decreto exige acreditar una trayectoria mínima de cinco años, capacidad organizativa suficiente, sistemas de calidad, transparencia y cumplimiento de la normativa vigente. En otras palabras: no basta con hacer bien el trabajo social. Hay que poder demostrarlo, documentarlo y sostenerlo en el tiempo con procesos formalizados.

Eso es, en esencia, lo que trabajamos desde Asesoría Digital y desde DigitalizaciONG: acompañar a las entidades en la implantación de sistemas de gestión, en la mejora de sus procesos de transparencia y en la construcción de una capacidad organizativa que resista una auditoría — porque a partir de ahora, para algunas entidades, esa auditoría puede ser la puerta de entrada a un reconocimiento estatal.

Financiación real, trámite 100% digital

La segunda noticia es más local pero igual de reveladora. El Diario Oficial de Galicia ha publicado la convocatoria de ayudas del 0,7% del IRPF para programas de juventud y voluntariado, con 1,8 millones de euros disponibles este año. Las entidades pueden optar a partidas de entre 10.000 y 30.000 € según su ámbito de actuación.

El detalle que no debería pasar desapercibido: las solicitudes se presentan obligatoriamente por medios electrónicos, a través del formulario normalizado de la sede electrónica de la Xunta, en un plazo de apenas un mes desde la publicación. Sin una entidad con soltura digital — sede electrónica, certificado digital, documentación justificativa organizada y accesible — esa financiación se queda, literalmente, sin solicitar.

No es un caso aislado: es el patrón que estamos viendo repetirse en las convocatorias autonómicas de IRPF, incluida la que ya está en marcha en Andalucía en paralelo a esta de Galicia.

Infografía tipo collage con el título 'Tercer Sector Digital' y cuatro bloques: reconocimiento, financiación, el requisito común y siguiente paso con DigitalizaciONG

El hilo común

Reconocimiento institucional y financiación pública están convergiendo hacia un mismo requisito de fondo: capacidad digital y organizativa demostrable. Ya no es un «plus» para las entidades más avanzadas — se está convirtiendo en la condición de acceso a las oportunidades que el propio sector lleva años reclamando.

Desde Fundación Esplai, a través de DigitalizaciONG, trabajamos exactamente en ese punto de encuentro: diagnóstico de madurez digital, planes de transformación digital a medida, kit digital y acompañamiento en la digitalización de la gestión administrativa. Si tu entidad quiere estar lista quiere estar lista para el próximo Real Decreto o la próxima convocatoria — y no descubrir el requisito digital el día que ya no llega a tiempo — es el momento de dar ese paso.

¿Tu entidad ya tiene sede electrónica, sistemas de calidad y procesos documentados? Si la respuesta es «no del todo», hablemos.

 

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Somos Fundación Esplai Ciudadanía Comprometida.

Una entidad sin ánimo de lucro que tiene como misión promover el empoderamiento ciudadano y su compromiso con la mejora de la sociedad, desde una perspectiva de derechos, la inclusión y la transformación digital, y con una especial dedicación a la juventud. Todo ello mediante la intervención social comunitaria, la acción socioeducativa y la inclusión en el ámbito de las tecnologías de información y la comunicación, trabajando en red con el Tercer Sector y con el resto de agentes sociales.